Vivir exclusivamente de las redes sociales fue durante años la carrera ideal, pero quizás con la masificación de creadores y la dificultad cada vez más alta para capturar la atención de las audiencias, este sueño se está replanteando.
Esto no quiere decir que el marketing de influencers esté decayendo. Al contrario, en América Latina se proyecta que para 2027 este mercado alcance los 31 mil millones de dólares, según iLifeBelt. No obstante, la proliferación de nuevos creadores y plataformas ha ejercido transformaciones en las aspiraciones de muchos de estos.
En México, los nano y micro influencers representan la gran mayoría de creadores tanto en Instagram y TikTok, y sus ganancias oscilan entre los 50 y 500 dólares por publicación. El detalle está en que la regularidad con la que surgen las oportunidades de trabajar con marcas y los niveles de inversión de estas, que suelen ser también medianas o pequeñas, exige un cuidado financiero dada la irregularidad o poca estabilidad.
Por eso, recientemente, se ha visto que varios nuevos influencers han regresado al trabajo formal. En Brasil, por ejemplo, es donde más se está replicando. Los creadores han abandonado la dedicación exclusiva a las plataformas digitales en búsqueda de estabilidad económica, beneficios laborales y un presente menos volátil, donde un ingreso seguro mes a mes trae paz.
«Hay una gran ilusión alrededor de vivir de las redes, pero depender 100% de views y algoritmos crea una inseguridad financiera que no es sostenible para la mayoría. La exposición y los seguidores pueden ser valiosos, pero trae consigo el gran desafío de convertir esa atención en fuentes de ingreso diversificadas y estructuradas», explica Alexia De la Morena, directora del Máster en Marketing y Gestión Comercial de EAE, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.
Al estudiar el fenómeno, se observa que varios factores empujan a los influencers a replantear su carrera digital como única fuente de sustento. La dependencia de los algoritmos que cambian con frecuencia y pueden reducir el alcance de un día para otro significa que incluso perfiles con comunidades amplias pueden ver cómo sus ingresos fluctúan drásticamente de un mes a otro.
La investigación de mercados y especialistas muestra que muchos creadores comparten experiencias de meses con ingresos relativamente altos seguidos por periodos con pagos mínimos o nulos, una variabilidad que dificulta planificar a largo plazo.
Al analizar la historia de varios influencers jóvenes, el dedicarse a las redes fue la respuesta a un burnout laboral, pero la inestabilidad la llevó nuevamente a buscar la formalización. Y es que antes, dedicarse al 100% a las redes prometía mejores beneficios que un empleo tradicional, pero hoy el panorama ha cambiado y ha dificultado esta promesa.
La brecha entre aspiración y sostenibilidad es muy amplia. El entusiasmo ideal puede hacer perder de vista los retos futuros de tener un nivel de producción constante, mantenerse relevante entre una competencia feroz por la atención, el agotamiento creativo, especialmente si no se cuenta con un equipo de trabajo.
«Vivir solo de internet puede ser muy incierto si no se logra consolidar una base de múltiples ingresos», señala la vocera de EAE Business School. «Esto incluye, por ejemplo, proyectos paralelos como consultorías, productos propios, cursos, colaboraciones con marcas con contratos estables o empleo formal que permita seguridad y desarrollo profesional a largo plazo».
Para muchos, la mejor opción es pasar de depender de las redes por completo a convertirlas en parte de una estrategia profesional diversificada.
Además, como explica el experto, el retorno al empleo formal también tiene un componente humano que va más allá de los números, pues muchos creadores señalan echar de menos los beneficios laborales tradicionales como la salud, las vacaciones pagadas y el tener un salario fijo.
Esta búsqueda de estabilidad emocional y financiera empuja a los influencers a repensar su relación con el trabajo digital, incorporándolo como complemento a una carrera más estructurada, ya sea en una empresa o como emprendedores con modelos de negocio híbridos. Para el docente de EAE Business School, esta tendencia es un reflejo de la madurez del ecosistema digital.
«El éxito se mide por la capacidad de construir un proyecto sostenible que combine visibilidad con resiliencia financiera», concluye la docente de EAE Business School. «La diversificación de ingresos y la capitalización estratégica del contenido son fundamentales para que la carrera de un creador vaya más allá del brillo momentáneo de las redes».
Los influencers están volviendo a la oficina, ¿fracasó el sueño de vivir de las redes?








