La discusión sobre el derecho a la desconexión digital en México está abriendo una conversación más amplia sobre la forma en que las empresas organizan el trabajo y el impacto que esto tiene en la felicidad y productividad de los equipos.
Para compañías que operan bajo modelos de trabajo flexible, como WeWork, este debate refleja una transformación más profunda en las dinámicas laborales. A partir de su experiencia colaborando con empresas de distintos sectores y tamaños que utilizan espacios flexibles, la compañía ha observado cómo la organización del tiempo de trabajo se ha convertido en uno de los factores más relevantes para el desempeño de los equipos.
Esta tendencia también se refleja en lo que buscan los propios profesionistas. De acuerdo con el estudio Retos y perspectivas del trabajo, elaborado por WeWork y PageGroup, 75% de los profesionistas en México vincula su felicidad laboral con la flexibilidad en su entorno de trabajo, mientras que 87% considera que contar con horarios flexibles influye directamente en su calidad de vida.
“Hoy sabemos que la felicidad laboral está estrechamente relacionada con la forma en que se organiza el trabajo. Factores como la flexibilidad, el respeto al tiempo personal y la confianza en los equipos influyen directamente en la motivación y el desempeño”, señaló Claudio Hidalgo, presidente de WeWork en Latinoamérica.
La conversación cobra relevancia en un momento en el que el Congreso analiza incorporar a la Ley Federal del Trabajo el derecho de las personas trabajadoras a abstenerse de responder llamadas, mensajes o correos laborales fuera de su jornada laboral, durante vacaciones o en días de descanso. La iniciativa plantea además que las empresas deberán establecer políticas internas para garantizar el respeto a este derecho.
Este debate ocurre en un contexto laboral desafiante. De acuerdo con datos de la OCDE, los trabajadores en México registran en promedio 2,193 horas laborales al año, muy por encima del promedio de 1,736 horas entre los países miembros del organismo.
A esta situación se suma el impacto del estrés laboral. Un estudio de Adecco señala que 74% de los trabajadores en México atribuye su estrés principalmente a condiciones laborales, mientras que más del 40% de quienes trabajan en oficina reporta síntomas asociados al burnout, síndrome relacionado con el agotamiento físico y emocional derivado del estrés crónico en el trabajo.
La evidencia internacional también sugiere que la experiencia laboral influye directamente en el desempeño. Una investigación realizada por académicos de la Universidad de Oxford y la Universidad Erasmus de Rotterdam encontró que los trabajadores pueden ser hasta 13% más productivos cuando se sienten satisfechos en su entorno laboral.
Para Hidalgo, el avance hacia el derecho a la desconexión digital podría acelerar cambios que muchas organizaciones ya comienzan a explorar. “Las empresas están entendiendo que la productividad no depende únicamente de extender la jornada laboral, sino de diseñar esquemas de trabajo que permitan a los equipos concentrarse, colaborar y descansar en momentos adecuados”, explicó.
En ese sentido, avanzar hacia culturas laborales que valoren el equilibrio entre vida personal y profesional no solo impacta el bienestar de las personas, sino también la capacidad de las organizaciones para innovar, atraer talento y mantenerse competitivas en un mercado cada vez más dinámico.







