La familia ampliada de la Universidad Jesuita una vez más demostró una de sus máximas: que con amor, esperanza, unión y un espíritu que incendia y llena cada rincón, puede transformar cualquier realidad y ámbito de la vida. Esta vez, el deporte hizo resplandecer el campus en la 3a Carrera IBERO Puebla 2026.
Desde las primeras horas del domingo 5 de julio la energía comenzaba a acumularse. Corredoras y corredores de todas las edades y lugares, con propósitos distintos, tiempos y distancias diversos. Todas y todos acudieron a un mismo llamado: la convocatoria de la Casa de Estudios para demostrar que en la IBERO Puebla somos y hacemos comunidad.
El Dr. Alejandro Guevara Sanginés, Rector de la IBERO Puebla, animó ese momento con un mensaje lleno de entusiasmo, emoción, y fraternidad. El motivo de esta carrera resaltó en cada palabra y cada corredora y corredor. Las y los Gansos levantaron vuelo en punto de las 7:00 horas, y todo Puebla lo notó.
Los primeros en salir fueron los velocistas y determinados participantes de los 5 km. En cuenta regresiva, 10, 9, 8 7… se dio el primer banderazo. Por supuesto, precedido por un muy buen calentamiento liderado por el Mtro. Agustín Cadena Espíndola, jefe de IBERO Actívate, que puso la energía perfecta para enfrentar cualquier ruta con facilidad y buena actitud.
Les siguieron los más experimentados y dispuestos a superar nuevos retos de 10 km. En sus rostros la determinación era evidente y los vítores no se hicieron esperar. Las familias, amistades y seres queridos de cada persona en la pista los animaban con esas afirmaciones que todo el mundo necesita en momentos difíciles: “¡Tú puedes!”, “Creo en ti”, “¡Lo vas a lograr!”. Y no pudo faltar el mantra que une a México: “¿Y si sí?”.
Al final, salió otro músculo fuerte y vigoroso de la Universidad. En la ruta de 3 km, las familias, grupos de amigas y amigos, las mascotas y sus dueños, además de los más pequeños, comenzaron a formarse para vivir, tal vez por primera vez, la emoción y experiencia única de una Carrera Atlética.
No pasaron más de 20 minutos cuando los primeros rostros ganadores comenzaron a cruzar la meta. Los brazos en alto, el sudor en la frente y la sonrisa en el rostro. Todo es señal de que lo lograron, lo hicieron. Llegaron a ese propósito prometido, a esa meta deseada, a esa marca nueva. Lograron confiar en ellas y ellos, así como la Universidad Jesuita confía en su Comunidad.
Una vez más, la Carrera IBERO Puebla demostró ser un motivo de celebración, de unión y de amor para todas y todos, donde lo más importante no son solo los tiempos, los premios o el reconocimiento público; es hacer realidad la idea de que mejorar el mundo es posible, y esta vez, lo fue a través del deporte.






