La Comunidad IBERO Puebla unida, sólida y solidaria llega a un nuevo final, donde la familia ampliada sigue creciendo y se le sigue recibiendo con la misma calidez y esperanza que se les brindó cuando llegaron. En esta ocasión se gradúan más de 500 jóvenes en una celebración que remarca los frutos obtenidos hasta hoy. Así, la historia de la Universidad Jesuita sigue avanzando con una nueva generación de agentes de cambio y transformación para el mundo.
El campus se llenó de la vida, amor y nostalgia de las y los recién egresados de licenciaturas y de las Preparatorias IBERO Puebla y Tlaxcala. Estos jóvenes concluyen dos de las etapas más significativas de la vida académica de la mano de la Universidad Jesuita que, gracias a su pedagogía, les ha convocado a ser “fuegos que encienden otros fuegos”.
Así lo encomendó el Dr. Alejandro Guevara Sanginés, Rector de la IBERO Puebla, quien dirigió unas palabras a las y los graduados en este momento tan especial. Además de llamarlos a ser la luz que inspire el cambio y la mejora en sus contextos, les agradeció: “Una vez abiertas esas puertas, tuvieron la energía, la responsabilidad, la libertad de tener un desempeño suficientemente potente para seguir y graduarse el día de hoy”.
“Hoy cerramos este ciclo con el gran orgullo de haberlos formado como ciudadanas y ciudadanos conscientes, competentes, compasivos y comprometidos con el mundo y sus necesidades”: Dr. Alejandro E. Guevara Sanginés
“Gracias por acompañar gozosamente a otras y otros en tiempos de dificultad, por perseverar frente a desafíos que parecían rebasarles, por disentir cuando era necesario y por cuidarse entre todas y todos para construir la comunidad fraterna, unida y libre que somos hoy”, dijo el titular de Rectoría al auditorio lleno y rebosante. La generación que egresa se despide para abrir sus alas en vuelo, tal como Xavi, el Ganso emblema de la Universidad.
La calidez se sostuvo no solo con la presencia de las y los graduados, sino con el amor en las palabras de autoridades y estudiantes. La Mtra. Alejandra Alpuche Vélez, coordinadora general de Preparatorias IBERO y directora de la Prepa IBERO Puebla, aseguró que ese espíritu es una hazaña osada en el mundo actual, pues “la Compañía de Jesús es audaz desde su esencia porque no se conforma con las cosas como están; se acerca, observa, experimenta, reflexiona y cuestiona la realidad para mejorarla con las obras, desde el amor y el servicio”.
El Mtro. Omar Ordaz Moreno, director de la Preparatoria IBERO Tlaxcala, vio este momento como “uno de los trabajos más importantes de su vida”. Utilizando la analogía de las clases y los exámenes, invitó: “Esta es su última entrega, pero también es su oportunidad más grande. Vayan, escriban una vida que merezca ser leída; una vida que transforme, que incomode, que inspire, que ame. Les deseo éxito en su vida”.
El grupo de graduadas y graduados expresó su emoción y júbilo a través de la voz de sus compañeras Zoe Viveros Zamitiz, de la Prepa IBERO Puebla, y Alejandra Guzmán Saldívar, Prepa IBERO Tlaxcala. “Hoy recibimos un diploma, pero lo verdaderamente importante […] son las experiencias que nos formaron, las personas que nos acompañaron y la versión de nosotros mismos que construimos durante estos tres años”, dijo Alejandra.
Zoe compartió la emoción por vivir el siguiente capítulo: “Llevamos las amistades, las lecciones, los errores que nos hicieron más fuertes, los momentos que nos hicieron felices y la certeza de que somos capaces de enfrentar lo que venga. Porque hoy no solo celebramos lo que hemos logrado, también damos el primer paso hacia todo lo que aún está por venir”.
Las ceremonias eucarísticas de estos significativos eventos fueron celebradas por el Mtro. Manuel Solís Echeverría, SJ, el Mtro. Conrado Zepeda Miramontes, SJ, y el Dr. Carlos Escandón Domínguez, SJ, integrantes de la Consulta Jesuita de la Institución.
El P. Manuel Solís, SJ recordó que el éxito de la educación ignaciana consiste en ser “personas conscientes, competentes, compasivas, comprometidas y contemplativas de la vida”. Por su parte, el P. Conrado Zepeda, SJ reivindicó la convicción de la IBERO Puebla de que mejorar el mundo es posible, y exhortó a servir a los demás de manera honrada: “Queremos invitarlos a que se enamoren. Enamórense de todo aquello que hagan”. Y remató la celebración con un eufórico “¡Ya están graduados!”.








