Por: Aranza Carrera
Una tradición de más de 108 años de vida se celebró en San Francisco Ocotlán, donde la comunidad se sumó a la danza de los segadores y representaron esta fiesta, donde se generó una rebelión de campesinos contra los hacendados para exigir sus derechos.
Desde la iglesia de San Isidro, miles de familias se reunieron para observar esta danza, llevar claveles rojos y entregarlos a la venerada imagen, niños pequeños fueron ataviados de campesinos, portando un pan que era parte de la cosecha, otros más eran capataces para dar orden a la localidad.
“Había represión contra los trabajadores y eso generó esta revuelta” señaló una de las mujeres que participó y destacó sentirse contenta de ser parte de estas festividades que le fueron heredades.
Miles de familias llegaron, unos orgullos de ver a sus hijos danzar y otros más, sumándose a ser observadores, a partir de las 15:00 horas todos se sumarán para compartir el mole.







