En el marco del Día del Clima, especialistas de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable de la UPAEP advirtieron que la humanidad ha pasado de identificar los límites ambientales a la necesidad urgente de actuar, frente a los efectos cada vez más visibles del cambio climático y el deterioro de los recursos naturales.
En conferencia de prensa, Ligia Catalina Muñoz Arenas, profesora investigadora, de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable de la UPAEP subrayó que la problemática ambiental es compleja e interconectada, pero tiene en el cambio climático uno de sus principales focos de atención.
“La importancia del Día del Clima radica en recordarnos que no solo se trata de cifras como el aumento de temperatura o cambios en las precipitaciones, sino de cómo estos fenómenos impactan directamente a la humanidad, siendo además nosotros mismos quienes los provocamos”, señaló.
Explicó que el cambio climático y la pérdida de integridad de la biosfera son dos de los límites planetarios más críticos, ambos estrechamente relacionados con la actividad humana. “El cambio climático está altamente retroalimentado por nuestras acciones, por lo que debemos poner especial atención en él”, enfatizó.
La investigadora advirtió sobre el incremento de temperaturas en la ciudad de Puebla, fenómeno que, además de responder a tendencias globales, se ve agravado por condiciones locales.
“Vivimos en un ecosistema gris, con escasas áreas verdes, lo que genera el efecto de isla de calor. Esto provoca que las temperaturas sean más elevadas en comparación con zonas con vegetación”, explicó.
Detalló que en la ciudad existen entre 2.5 y 3 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, muy por debajo de los 11 metros cuadrados recomendados por la Organización Mundial de la Salud, lo que impacta no solo en el clima, sino también en el bienestar físico y mental de la población.
“Se ha demostrado que las zonas con vegetación pueden registrar hasta 3 o 4 grados menos que las áreas urbanizadas. Además, las áreas verdes contribuyen a la salud emocional de las personas”, añadió.
Por su parte, María José García Pozos, estudiante de la Maestría en Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable, hizo un llamado a pasar de la preocupación a la acción, mediante el conocimiento y la innovación.
“Es fundamental entender las causas de los problemas ambientales para proponer soluciones viables. Desde la universidad estamos trabajando en alternativas como los sistemas agrovoltaicos”, indicó.
Estos sistemas combinan la generación de energía solar mediante paneles fotovoltaicos con la producción agrícola, lo que permite reducir emisiones de gases de efecto invernadero y optimizar el uso del suelo.
“Los cultivos se ven afectados por el aumento de temperatura, generando estrés térmico, alteraciones en sus ciclos y disminución de su productividad. Con los sistemas agrovoltaicos podemos mitigar estos efectos y producir energía limpia al mismo tiempo”, explicó.
Ambas especialistas coincidieron en que uno de los principales problemas es la desconexión entre la sociedad y el origen de los recursos que consume.
“Vivimos en una era donde todo parece estar al alcance de un clic, pero olvidamos que cada producto proviene del planeta y requiere energía, en su mayoría de origen fósil”, señaló Ligia Muñoz Arenas.
García Pozos agregó que el estilo de vida consumista, la generación de residuos y la falta de información contribuyen significativamente al deterioro ambiental.
“Para generar un cambio real debemos modificar nuestros hábitos diarios, desde lo que consumimos hasta cómo gestionamos nuestros residuos”, apuntó.
Respecto a la calidad del aire en Puebla, Ligia Muñoz explicó que los incendios, tanto forestales como urbanos, agravan la contaminación al liberar gases y partículas nocivas.
“En la ciudad ya enfrentamos problemas de calidad del aire por partículas contaminantes derivadas del transporte y la industria, situación que se intensifica con los incendios”, advirtió.
Por último, las especialistas coincidieron en que el principal reto es transformar la conciencia ambiental en acciones concretas.
“Necesitamos informarnos, educarnos y asumir la responsabilidad de nuestros actos. Desde reducir el uso del automóvil hasta prevenir incendios y modificar hábitos de consumo, todo suma”, señaló Muñoz Arenas.
Por su parte, García Pozos destacó la importancia de fomentar la educación ambiental desde la infancia. “Nadie cuida lo que no ama y nadie ama lo que no conoce. Es fundamental reconectar a las nuevas generaciones con la naturaleza”, afirmó.
Ambas expertas concluyeron que el planeta enfrenta un momento crítico, en el que ya no basta con reflexionar.
“El llamado es claro: dejar de preocuparnos y comenzar a ocuparnos. El futuro del planeta y de la propia humanidad depende de las acciones que tomemos hoy”, concluyeron.







