Por: Aranza Carrera
En Santa María Tonantzintla, la fe no solo se vive, también se teje. En el marco de la Semana Santa, la comunidad se une para mantener viva una de sus tradiciones más emblemáticas: la elaboración de palmas y ramilletes que adornarán la iglesia.
Desde temprana hora, el ambiente se llena de música de banda, porras y un entusiasmo colectivo. Los cuatro barrios participan con un mismo objetivo: crear los ramilletes que simbolizan a los profetas, piezas llenas de significado que dan identidad a esta celebración.
Las mujeres, con manos expertas, lideran la elaboración de las palmas, transmitiendo su conocimiento a las nuevas generaciones. En barrios como San Diego, son las jóvenes quienes hoy encabezan esta labor, mostrando orgullo por continuar una práctica heredada.
Niños, jóvenes y adultos participan sin distinción: mientras unos tejen, otros ensamblan, dando forma a verdaderas obras de arte. Sin embargo, más allá de la perfección, lo que prevalece es el sentido de comunidad.







