Al concluir las celebraciones navideñas, muchas familias se preguntan qué hacer con su árbol natural, pues se estima que las familias mexicanas consumen de 1.8 a 2 millones de árboles anuales durante las fechas decembrinas; de estos, al menos 800,000 son de cultivo nacional. Por ello, con el incentivo de preservar el medioambiente y seguir aportando a la naturaleza, es importante pensar en darles una segunda vida.
La Mtra. Guillermina López Corral, responsable del Programa de Acción Ambiental del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xavier Gorostiaga, SJ de la IBERO Puebla, explicó que estos árboles —frecuentemente adquiridos a productores locales— no solo impulsan la economía forestal regional, sino que también pueden tener una segunda vida si se les da un manejo adecuado.
Entre los usos recomendados, señaló que el tronco puede transformarse en una manualidad o elemento decorativo para el jardín, mientras que las ramas pueden reutilizarse en ornamentos para el próximo año. Incluso, el árbol seco completo puede convertirse en una pieza de “naturaleza muerta” que funcione como arbolito reciclado para la siguiente Navidad.
Además, sus restos son ideales para crear composta o para acolchar macetas, jardines y camellones vecinales. La académica recordó también que cada año el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Puebla habilitan centros de acopio donde los árboles se transforman en material útil. En algunos casos, los establecimientos participantes ofrecen beneficios como entradas gratuitas o la entrega de un arbolito frutal.
López Corral invitó a la comunidad a permanecer atenta a las convocatorias oficiales y a aprovechar al máximo este recurso natural, colocándolo siempre en los sitios autorizados para su recuperación, pues su desecho en barrancas o avenidas solo provoca contaminación y no permite a estos árboles regresar a la tierra para seguirla nutriendo, después de su uso como ítem decorativo.
Escucha a la Mtra. Guillermina López Corral.








