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lunes, marzo 31, 2025
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Operación: destrucción de la oposición en Puebla

Diversas variables que produjeron el escenario electoral del domingo en Chignahuapan corrieron en paralelo, pero con una misma meta.

El inmediato descarrilamiento de la propuesta electoral detrás de la cual estaba el famoso “moco”, Juan Lira Maldonado que intentó instalar un feudo en Chignahuapan. Había un propósito ulterior, sin embargo.
 
El más apremiante, probar la maquinaria para la elección intermedia del sexenio de Alejandro Armenta para renovar las 217 presidencias municipales -algunas se rigen por usos y costumbres- y la Cámara de Diputados, sobre todo a la luz de la convicción expresada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el propio mandatario poblano por la no reelección.
 
La estrategia desplegada en ese municipio, que junto a Ayotoxco de Guerrero, Xiutetelco y Venustiano Carranza vivieron este domingo el proceso electoral extraordinario para decidir por mayoría quien conducirá las riendas de las demarcaciones, incluyó a operadores electorales al servicio del régimen con dos características: eficiencia y bajo perfil.
 
En dos semanas se tuvo un diagnóstico de la región, ubicación de los factores de poder en la zona y la revisión de la estructura para la promoción del voto del candidato ganador Juan Rivero Trejo; la contención de los agentes de choque y, finalmente el cuidado quirúrgico de las casillas en las que se tenía mayor probabilidad de triunfo para Morena el llamado día “D”.
 
No solo se consiguió la victoria para el partido en el poder, sino que además se obtuvo un logro adicional que no puede ser soslayado: la ruptura definitiva de la alianza entre el PAN y PRI, dos partidos que habían sido aliados en los últimos procesos electorales.

El enorme fracaso en las urnas como ha sido de todos conocidos, fue el pequeño empuje que se necesitaba. Y se consiguió.
 
La muestra obvia fue la reacción del senador priista Néstor Camarillo Medina al acusar a Mario Riestra, el dirigente de Acción Nacional de haber trabado acuerdos con el Movimiento de Regeneración Nacional, señalamiento que tuvo una airada respuesta de aquél la noche del lunes.  
 
La división entre estos dos aliados, que no se ha producido con esa misma contundencia en el contexto nacional, deberá ser interpretado como el resultado de un plan que nadie pudo advertir con anticipación por la falta de un trabajo de prospectiva. Y ahora la oposición paga las consecuencias.
 
Los cuadros dirigentes de Morena, los visibles y quienes se ubican atrás del telón principal, tendrán razones de sobra para esperar el proceso de 2027. Los mecanismos de operación electoral dieron resultados y no existe razón por lo pronto, para suponer que la próxima aduana sea infranqueable.
 
La capacidad de operación, discreta y callada, la división de la oposición y una selección apropiada de aspirantes a los cargos de elección popular en disputa a mitad del periodo del gobernador Armenta permitirán entregar buenas cuentas frente a la cúpula en la capital del país, aunque en política nada se puede dar por hecho hasta que sucede.
 
La jugada este fin de semana resultó beneficiosa para el grupo en el poder mientras PAN y PRI continuarán en su narrativa de perdedores irremediables.

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